Por Claudia Cagigas

Isabel Galarza y Herrera y María Rosa Grana son dos chajarienses que en febrero de 2017 visitaron Malvinas. Fue un estadía de pocas horas pero muy intensa, que marcó un antes y un después en sus vidas… Al amanecer, desde el barco que las transportaba, comenzaron a divisar desde lejos nuestras añoradas islas. “Yo me asomé al balcón y sentí mucha tristeza porque me trajo el recuerdo de aquellos años; en esa soledad, en ese frío brumoso, pensé en lo que habrían sentido los chicos que fueron a la guerra, eso me impactó mucho”, comentó Isabel en el programa radial EL ESPEJO 

“Uno no se imagina lo que va a sentir. Primero es divisar Malvinas. Después, el cementerio en esa soledad que conmueve. Yo sentí como cuando uno da vuelta una ropa; dentro de mí se dio vuelta algo, fue una sensación terrible”, agregó.

Desde Argentina no se hacen viajes hasta Malvinas porque no tenemos relación con Gran Bretaña. La opción es tomar un Crucero Británico que parte desde Buenos Aires o ir por Chile y siempre utilizando pasaporte.

Isabel y María Rosa prefirieron no visitar el campo de batalla, sí el cementerio donde yacen nuestros soldados. “El cementerio está a 88 kilómetros de Puerto Stanley, son dos horas en auto porque hay tramos de ripio, tramos de pavimento y en otros están trabajando. En el camino está la base militar que es enorme. En la base, ubicada más o menos a mitad de camino, viven las familias de todos los militares británicos. Es lo único que se ve”, contó María Rosa Grana.

El cementerio donde descansan los soldados argentinos está a 88 kilómetros de Puerto Stanley porque sus habitantes no quieren verlo. “Han exigido que estuviera lejos, que no se pudiera ver cruz alguna, por eso lo hicieron en una especie de hondonada. Ahí entonces te das cuenta del desprecio total”, explicó Isabel. “El hecho que estén separados los soldados ingleses y argentinos es un mensaje muy agresivo porque pienso que todos eran soldados”, apuntó María Rosa.

Según apuntó un oyente que se comunicó con EL ESPEJO, en Malvinas quedaron solo 16 cuerpos de soldados ingleses a pedido de sus familiares, ya que el ejército inglés siempre regresa a su país los cuerpos de sus caídos.

“Los malvinenses querían que repatriaran los cadáveres de los soldados argentinos. Hace poco escuché a una mamá de un soldado de Corrientes que respondía que de ninguna manera quería que traigan el cadáver de su hijo, porque está en el lugar que perdió la vida defendiendo a su Patria”, recordó María Isabel.

Malvinas hoy

“Según el censo del 2012 Malvinas tienen casi 3000 habitantes. Unos 30 son argentinos y viven ahí porque trabajan en turismo pero se tuvieron que nacionalizar kelpers. El que cuida el cementerio es un argentino que vivía en Buenos Aires y se casó con una malvinense”, comentó Isabel.

“Para ellos es como que el conflicto no existe, porque incorporaron toda la vida que Malvinas es de ellos y encima perdimos la guerra. Eso sí, con Argentina no quieren relaciones, con Chile sí aunque por motivos de practicidad les convendría estar bien con nosotros ya que si tienen un enfermo grave tienen que volar a Londres porque en Malvinas no hay medios para atenderlo”.

Un antes y un después…

“Fueron 73 días de combate en soledad, con hambre, con frío, sin instrucción. El día que nosotros llegamos la temperatura estaba muy agradable, 10 grados pero un viento fuertísimo. Vos pensás en ese desamparo, pleno campo, nosotros estuvimos un momentito y ellos vivieron ahí y ya se les vino el invierno, con hambre, con frío, con miedo…

Después vinieron las ingratitudes del pueblo hacia los soldados, hacia los sobrevivientes tan olvidados que en muchos casos han optado por un suicidio. Qué infierno tendrán sobre sus espaldas…”

Por último, ambas entrevistadas, subrayaron: “Las Malvinas son parte de la Argentina, están en la plataforma continental y de eso no hay duda. Pero uno se tiene que replantear qué sentido tiene una guerra… Hay que dejar que las Malvinas estén donde están, administradas por quienes las administran, pero no mandemos a matar a nadie. Una guerra no tiene sentido, es lo más absurdo que puede existir, lo más duro”.

FUENTE:
http://www.elespejorevista.com.ar

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