Guillermo tiene 35 años y tiene la “rara costumbre” de saludar a los chicos chocándoles la mano cuando suben a su colectivo, esperar a que las personas mayores se sienten antes de emprender la marcha y tratar bien a la gente. Esta forma de relacionarse con sus semejantes lo llevó a obtener la mayor cantidad de votos en la convocatoria que hizo la Municipalidad de Chajarí para elegir al mejor amigo de la ciudad.

No debería sorprendernos que una persona realice su trabajo tratando bien a sus semejantes o con una sonrisa, sin embargo nos sorprende. En los tiempos que corren la empatía, el ponerse en los zapatos del otro, el mirar a los ojos o simplemente saludar cuando alguien ingresa a un lugar, son valores que lamentablemente se van diluyendo en nuestra mente absorta con los problemas cotidianos. Sin embargo, no en todos los casos. Una prueba de ello es este colectivero de Chajarí que realiza el recorrido matutino hacia la zona de termas.

“Estoy muy contento. Me sorprendió esto. Sabía que me habían propuesto para ser el mejor amigo pero no me lo esperaba”, dijo Guillermo en el programa Ladran Sancho. “Mi mamá lloraba emocionada. Esta es la educación que me dieron mis padres”, dijo con mucha humildad al referirse a su trabajo cotidiano.