Ayer lunes por la mañana, el productor de Santa Ana Mauro Tisocco, se dirigió como todos los días a su galpón para abrir el candado y comenzar con sus actividades cotidianas. Grande fue su sorpresa cuando comprobó que se lo habían vaciado, probablemente aprovechando unas horas en que la casa quedó sola el sábado, mientras la familia celebraba la Comunión de su hijo. “Se llevaron todo: la batería del tractor, motosierra, productos para curar las quintas que tenía para el año, herramientas de mano que venía comprando desde hace mucho tiempo, las garrafas de la casa, hasta una bolsa con tuercas y tornillos…. Es muy triste porque no quedó nada”, contó Tisocco en Radio Show. Lo único que los malvivientes dejaron en el lugar fueron bolsas vacías, hierros viejos “que no sirven para nada”

Ayer a la mañana Tisocco hizo la denuncia, pero no quedó conforme con el accionar policial ya que, según sus dichos, no levantaron huellas ni dentro ni fuera del galón, a pesar de que él mismo les hizo notar que “había pisadas y huellas de un auto pequeño, tipo Fiat Uno”, que no corresponden a los que suelen ingresar al lugar. “Estoy muy dolido, hace años me faltaron productos y la Policía no encontró nada. Esta vez ojalá pueda decir que la Policía hizo su trabajo, pero para mí había huellas dactilares dentro del galón, pisadas, huellas de autos, pero no levantaron nada”, insistió.

De acuerdo al relato de Mauro Tisocco, los golpes duros lo vienen asestando desde hace años. “Me llevó tres años acomodarme de lo que me había pasado. Estuve enfermo y un empleado que tenía se equivocó, me curó toda la quinta con glifosato, tuve que arrancar de vuelta, estuve dos años sin producción, con deudas y con un montón de cosas que hacer para salir adelante. Y ahora que más o menos tenía producción, que podía comprar los productos, se llevaron todo. Son productos que hace dos meses atrás salían 8000 pesos y hoy salen 20 mil por el precio del dólar, no los puedo volver a comprar. Tengo 25 hectáreas de quinta, 15 están en producción. Hace quince días compré una motosierra para poner en funcionamiento las 10 hectáreas sin producción, cortar, acomodar plantas y ni siquiera eso tengo, no quedó nada”, agregó.

Finalmente, indicó que, pese a que Santa Ana es una localidad pequeña, los robos son frecuentes. “Han robado en el Club Náutico, en casas de fin de semana y nunca se sabe nada…”, dijo dejando la interrogación abierta.