Gabriel Guiano es ingeniero agrónomo y una de los pocos profesionales que suelen hablar sin tapujos sobre las fumigaciones cuando personal municipal o de otros organismos no lo quieren hacer. Un día ventoso de esa semana, periodistas del programa Ladran Sancho consultaron a Guiano, porque se estaba pulverizando en cercanías del radio urbano de Chajarí, más precisamente en zona del Club Tiro Federal. El profesional fue contundente en su respuesta: “En cercanía del eje urbano hay una restricción de aplicación haya o no haya viento. La ley de plaguicidas vigente es muy clara y asegura distancias amplias, estamos hablando de 1500 metros y hasta 3000 metros del casco urbano, tanto en aplicaciones terrestres como aéreas”.

El problema es que este tipo de aplicaciones se producen sin ningún tipo de control del Estado, por tanto, se desconocen qué producto se estaba utilizando. “Qué se estaba aplicando también habría que preguntarse. El productor podría haber estado haciendo una aplicación de un producto foliar y puede hacerlo a cualquier hora y lugar porque no hay nada que lo restrinja. Tenemos insecticidas, fungicidas, fertilizantes, productos foliares… Entonces, en primer lugar, habría que ver qué estaba aplicando y en segundo lugar, si estaba aplicando algún producto foliar no tenía ninguna restricción más allá que el día no era el más conveniente”, explicó.

“Las buenas prácticas de fumigación establecen aspectos que hay que tener en cuenta para evitar cualquier tipo de riesgo para la vida humana y para el ambiente: hay que aplicar con baja velocidad del viento y la temperatura y humedad también juegan un rol importante en la efectividad de la aplicación -con alta temperatura y baja humedad ambiente tampoco se debería aplicar-. Ahí habría que hacer docencia con el productor”, aclaró.

Refiriéndose precisamente a lo ocurrido en derredor del Club Tiro Federal, dijo: “Si se pulverizó en cercanías, tal vez haya estado en infracción a la ley. Hay que tener en cuenta que hay una cuestión cultural en la que hay que trabajar y nadie está prestando atención. No sólo es prohibir y acusar, sino hacer docencia, enseñar, explicar, contarle a la gente por qué, cómo se debe seguir trabajando y me parece que estamos encerrados en la maraña de la discusión legal y nadie se está ocupando de explicar el por qué y el cómo”.

Por si fuera poco, los controles estatales no están activos. “Yo no entiendo por qué el Estado habla mucho y no hace nada, no hay fiscalización o es muy poca. No digo que haya que llenar la calle de inspectores, pero por lo menos debe haber algunos y una articulación entre el Estado provincial, el municipio y las juntas de gobierno. Hoy tenemos una desarticulación total. El primer responsable es el Estado, pero el Estado Provincial no va a estar parado el sábado a la tarde en inmediaciones del Tiro Federal. Debe haber una articulación con el municipio. Hay que organizase, explicar cuáles son los derechos y obligaciones de cada una de las partes y en función de eso empezar a controlar”, opinó el profesional.

Por último, sostuvo que está costando pensar qué mensaje le queremos dejar a la gente, “porque acá estamos como en una posición futbolística de quien gana y quien pierde y así no se logra nada ni se construye nada. El ordenamiento territorial indica que cada cosa va en su lugar porque hoy estamos hablando que esta persona tal vez está aplicando un producto prohibido o no, a determinada distancia y estamos pensando si está a 1500 metros del casco urbano, Pero también sabemos que se están haciendo emprendimientos urbanos en zonas rurales y entonces cuando tenés un desplazamiento urbano a una zona rural, ¿qué hacemos con toda la zona rural que ahora empieza a urbanizarse? Se modifica todo. Por eso hay mucho para hablar y en la provincia o en los municipios nadie habla de esto”, consideró finalmente.

¿En que quedó el decreto de la Provincia?

“Arranqué hablando de la ley vigente porque por esa ley hoy está en discusión, más precisamente las distancias de aplicación. Desde la semana pasada estamos con algunos dimes y diretes con el Fiscal de Estado de Entre Ríos; se presentó un nuevo amparo por parte del Colectivo de las Organizaciones Ambientalistas y AGMER (un amparo parcial sobre el artículo 3 y 4 del decreto del gobernador donde estipulaba distancias de 500 y 1000 metros para las aplicaciones). En definitiva, creo que ya nadie tiene claro si se puede aplicar, dónde, cuándo y con qué productos. Cuando ocurren estas cosas ya la parte técnica no tiene mucho más que aportar porque las pruebas están, el Estado provincial hace determinadas reglamentaciones, pero la Justicia las recurre una y otra vez desde la presentación de determinados colectivos. Uno tiene dudas donde va a terminar esto, el productor tiene dudas sobre lo que tiene que hacer, no hablo de las cosas que claramente son infracciones y están vedadas por ley”, dijo Guiano.

Por último, indicó que el viernes pasado el Fiscal de Estado “dijo que la presentación de este amparo no sacaba de vigencia las distancias que el Estado había estipulado y amenazaron con hacerle un jury porque, en opinión de otros abogados, sí suspendía las distancias. Entonces la gente no sabe qué hacer”, concluyó el ingeniero agrónomo.