Hasta ahora, el verano estuvo marcado por las altas temperaturas y escasas lluvias, lo que genera una menor presencia de plagas.
En un verano marcado por altas temperaturas y escasas precipitaciones, la presencia de mosquitos fue notoriamente menor en Paraná y otras ciudades. Sin embargo, esta situación puede cambiar con la persistencia de las lluvias esta semana: el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) anuncia tiempo inestable en la región al menos hasta el sábado.
Al respecto, la médica veterinaria especialista en Epidemiología, Silvina Saavedra, explicó: “La condiciones climáticas que se dieron este verano estuvieron directamente influenciadas por la corriente de La Niña: altas temperaturas y más bien sequía”.
El fenómeno de La Niña se caracteriza por generar, en gran parte del centro del país, períodos más secos y calurosos. A diferencia de El Niño, que trae más lluvias y mayor humedad ambiental, el patrón predominante este verano limitó la acumulación de agua superficial, condición indispensable para la reproducción de estos insectos.

Menos lluvias, menos criaderos
En ciudades como Paraná, la falta de lluvias sostenidas en lo que va de esta temporada estival redujo considerablemente la formación de charcos, zanjas anegadas y acumulaciones de agua en espacios abiertos. Ese factor, sumado a la evaporación acelerada por las altas temperaturas, habría contribuido a una menor densidad de mosquitos en comparación con otros años.
No obstante, Saavedra advirtió que el escenario está en transición hacia una fase neutral del fenómeno climático –es decir, “Ni Niño ni Niña”–, lo que podría traducirse en cambios de los patrones de lluvia, temperatura y humedad. “Viendo el panorama en general, los mosquitos van a explotar en los próximos días”, alertó Saavedra en sus redes sociales.
