Pese a las bajas temperaturas, los tamberos arrancan antes del amanecer para sostener una actividad que es clave para la economía entrerriana.
Las bajas temperaturas que se instalaron en Entre Ríos modifican rutinas, obligan a reforzar el abrigo y vuelven más difíciles las primeras horas del día para gran parte de la población. Pero mientras muchas personas recién empiezan a despertarse, en los tambos de la provincia la jornada lleva varias horas en marcha. Antes del amanecer, con muy bajas temperaturas, cientos de tamberos ya están ordeñando.
La escena se repite cada año y forma parte de una actividad que, pese a los avances tecnológicos y los cambios en la organización del trabajo, continúa sosteniéndose sobre jornadas extensas y una rutina que no admite pausas. “Nadie se salva de arrancar temprano”, resumió Damián Schneider, vicepresidente de la Cámara de Productores de Leche de Entre Ríos (Caproler), al describir cómo comienzan los días en los establecimientos tamberos.

A su vez, señaló a UNO: “Normalmente, antes de que salga el sol, todos los motores ya están en marcha”. Y aunque reconoció que el frío se hace sentir especialmente en esta época, explicó que las bajas temperaturas afectan mucho menos a la producción lechera que el calor extremo del verano. “La vaca sufre muchísimo más el calor”, explicó Schneider, y detalló que el estrés térmico comienza a impactar en los animales cuando las temperaturas superan los 20°, mientras que el frío recién genera problemas con temperaturas bajo cero.
Por eso, para el sector tambero, el invierno suele representar una etapa favorable desde el punto de vista productivo. A diferencia de los meses de verano, cuando las olas de calor reducen el consumo de alimento y afectan el rendimiento de los rodeos, las jornadas frescas permiten sostener mejores niveles de producción.
Actualmente, las condiciones climáticas también acompañan desde otro aspecto clave: la disponibilidad de alimento. Las lluvias registradas durante los últimos meses favorecieron el crecimiento de pasturas y mejoraron la oferta forrajera para los rodeos lecheros, algo que se traduce en un mayor volumen de leche en los tambos. “Hoy hay buena producción porque hay pasto y porque las vacas están cómodas con estas temperaturas”, sostuvo el dirigente.
Cambios con la tecnología
Aunque el ordeñe en las madrugadas frías continúa siendo una imagen característica del campo entrerriano, la actividad viene atravesando importantes transformaciones impulsadas por la incorporación de nuevas tecnologías. Según explicó Schneider, el sector tambero no quedó al margen del proceso de modernización que atraviesa buena parte de las actividades agropecuarias. En muchos establecimientos comenzaron a implementarse herramientas destinadas a mejorar la eficiencia, facilitar las tareas diarias y optimizar el bienestar animal. “La tecnología apunta a hacer el trabajo más llevadero y también a producir más”, indicó.
