A partir de octubre, la planta bonaerense bajará su ritmo diario de fabricación de 380 a 315 unidades de la pick-up Ranger. La contracción del mercado interno argentino y la desaceleración de las compras en Sudamérica obligan a la automotriz a ralentizar su línea de montaje.
La persistente desaceleración que atraviesa el sector automotor en la Argentina sumó un nuevo capítulo de alerta. La filial local de Ford comunicó oficialmente que a partir de octubre próximo reestructurará la velocidad de su línea de producción en la planta de General Pacheco, provincia de Buenos Aires, reduciendo un 17% su volumen diario de fabricación de la pick-up mediana Ranger. La decisión implica pasar de las 380 unidades diarias actuales a un piso de 315 vehículos.

A diferencia de otras terminales que ajustaron sus estructuras operativas para amortiguar el retroceso de las ventas domésticas, el recorte de la firma del óvalo responde de forma directa al enfriamiento de sus mercados de exportación. Ford destina cerca del 70% de las unidades producidas en el complejo bonaerense hacia diversos países de Sudamérica, entre los que destacan Brasil como principal comprador, además de Colombia, Chile, Perú, Ecuador, Venezuela y Uruguay. Desde la compañía señalaron que la caída en los pedidos responde a una menor demanda generalizada a nivel regional y no a un desgaste en una plaza en particular.
En el mercado local, el panorama de la industria fabril acumula dos años y medio de márgenes contracted. A partir de la reapertura comercial iniciada a comienzos de 2024 y la habilitación de cupos de importación sin arancel para vehículos electrificados, la oferta de modelos importados —particularmente de origen brasileño y chino— ganó terreno frente a los de producción nacional. Durante el primer semestre del año en curso, las ventas de vehículos de fabricación argentina en las concesionarias sufrieron una contracción del 39,6% interanual, registrando apenas 70.000 unidades comercializadas.
Ante este escenario, la medida adoptada por Ford se alinea con la serie de reconfiguraciones operativas que implementaron otras automotrices afincadas en el país. Durante el último año, General Motors readecuó su esquema con suspensiones periódicas en su planta de Santa Fe; Stellantis redujo de dos a un turno la producción de los modelos Peugeot 208 y 2008 en El Palomar; mientras que Renault descontinuó la fabricación de varios modelos en su histórico complejo de Santa Isabel en Córdoba.

A pesar de la desaceleración proyectada para el último trimestre, en Ford ratificaron que la adecuación del ritmo de línea no contemplará suspensiones ni despidos de personal en la planta. Asimismo, la automotriz reafirmó sus compromisos de inversión de largo plazo en el país, que superan los US$ 870 millones desde 2020 para la modernización de General Pacheco, e incluyen desembolsos en curso por US$ 170 millones destinados a iniciar la producción de la versión híbrida de la Ranger a partir de 2027.
