Desde Federcitrus advirtieron que no hay menciones específicas a frutas y apuntan a que la apertura del mercado norteamericano se incorpore en futuras conversaciones

La firma del acuerdo de reciprocidad comercial entre la Argentina y Estados Unidos, concretada la semana pasada, generó expectativas dispares en el entramado agroexportador. Mientras algunos sectores lograron definiciones arancelarias y cuotificación concreta, otros quedaron fuera del texto a la espera de que se conozcan los puntos de exigencia y las prioridades que finalmente planteará la Argentina en la mesa bilateral. Entre ellos, la citricultura dulce —naranja y mandarina—, que desde hace años trabaja para acceder al mercado norteamericano y que esperaba una mención explícita en el entendimiento sellado entre ambos países.
El documento del acuerdo no detalla el ingreso de los cítricos dulces argentinos a Estados Unidos. “No hay referencia específica ni a la citricultura ni a las frutas en general. Simplemente una invocación a agilizar todos los trámites para eliminar trabas al comercio de bienes originarios del agro”, dijo a LA NACION José Carbonell, presidente de Federcitrus.
