Productores de Entre Ríos (Chajarí y Federación) y Corrientes (Monte Caseros) sufrieron cuantiosas pérdidas, según describieron a LA NACION

Parte de la producción que se echó a perder en Entre Ríos
Parte de la producción que se echó a perder en Entre Ríos

Un reciente temporal de extrema violencia —descripto por los propios productores como un tornado acompañado de granizo destructivo— azotó Chajarí y el departamento Federación, en Entre Ríos, y dejó un saldo devastador: fincas citrícolas arrasadas, plantas literalmente “peladas” y techos arrancados por la fuerza del viento. El fenómeno también impactó en la zona citrícola de Monte Caseros, en Corrientes, donde cerca del 30% de los galpones resultaron gravemente afectados. Ante la magnitud de los daños, el Ministerio de Producción de Corrientes inició un levantamiento para cuantificar con mayor precisión las pérdidas.

El fenómeno climático no solo destruyó la cosecha de este año, sino que comprometió el futuro a mediano plazo de la actividad y podría condicionar los precios en las góndolas. El desastre expone además una crisis de fondo que viene arrastrando el sector, en una zona donde la citricultura es el motor económico. De acuerdo con los productores, en las últimas campañas vienen con baja rentabilidad, problemas laborales estructurales y falta de contención por parte del Estado.

Se perdió todo el sacrificio. Vino un tornado con piedra que causó un desastre. A medida que van pasando los días aparecen más daños. Me llevó entre un 70% y un 80% de la fruta de una quinta. Me hizo daño en la casa y en el galpón que tengo para hacer el vivero para producir plantas de limón. En una quinta que alquilo, de 40 hectáreas, levantó el galpón y me generó una pérdida del 100% en la producción”, relató Mario Buzatto, productor citrícola de la zona.