Con la entrada en vigor de ese sistema se disparó la comercialización de caravanas electrónicas; en el Senasa aseguraron que el mecanismo funciona con agilidad

Apunto de cumplirse dos meses de la puesta en marcha obligatoria de la identificación individual electrónica del rodeo vacuno, una medida histórica, el sistema avanza a paso firme. Lo que en un comienzo generó resistencias y dudas en parte de los productores hoy muestra números que sorprendieron incluso a los propios proveedores: en diciembre y enero pasado la venta de caravanas electrónicas superó ampliamente los promedios históricos y la comercialización se mantiene sostenida en febrero, según explicaron.
“Si bien en un principio, cuando se formalizó la implementación de las caravanas electrónicas, hubo resistencia para implementar esta medida de forma obligatoria, había sectores que estaban en desacuerdo y se arrancó un poco a regañadientes; la verdad es que positivamente fue tomado con naturalidad”, señaló a LA NACION Guillermo Guntern, propietario y CEO de Carreteles Rafaela, una de las once empresas proveedoras.
El primer dato llamativo fue el cierre de 2025. “Desde hace muchísimos años se venden más o menos 15 millones de caravanas por año. En 2025 cerró con 17 millones de caravanas, un 15% más”, detalló.
