El récord del trigo impactó en el crecimiento de la economía, según el Indec; se abren nuevas perspectivas con el acuerdo Mercosur-Unión Europea

Cosecha de Trigo en un campo de la zona de Gonzalez Chavez. 22 de Diciembre de 2010

El dato económico de la semana que alegró al Gobierno tuvo como base un logro del campo. Se trata del 4,4% de crecimiento de la economía argentina en 2025, difundido por el Indec a partir de su Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE). Según las autoridades económicas, la cosecha récord de trigo fue la gran impulsora de esa cifra.

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“Se destacó Agricultura, ganadería, caza y silvicultura, con un salto del 32,2% interanual, impulsado por una cosecha histórica de trigo, tanto en volumen —el mayor de la serie— como en rendimiento promedio, 50% superior al de las últimas cinco campañas”, señaló la información oficial.

Enhorabuena por el reconocimiento al campo y su aporte al crecimiento del país, porque en ocasiones anteriores se decía que el campo no agregaba valor y que era una “actividad primaria”.

Claro que la estadística tiene sus bemoles. Como se sabe, los 27,5 millones de toneladas de la cosecha de trigo se lograron, en gran parte, por las condiciones climáticas favorables en la mayoría de las regiones agrícolas del país. Principalmente, la humedad de los suelos fue óptima en el momento de la siembra, especialmente en las zonas no eminentemente trigueras.

Aún así, con pocas señales, como la baja temporal de los Derechos de Exportación (DEX), que luego fue permanente, el campo respondió al incentivo e incrementó en 400.000 hectáreas el área sembrada con el cereal.

Pero si el Gobierno se ufana de datos como el crecimiento de la cosecha de trigo debería prestarle atención a lo que sucede con la soja, el cultivo que genera el mayor volumen de divisas por exportaciones de bienes del país. El área sembrada con la oleaginosa se retrajo en 800.000 hectáreas en la última campaña, que, como se sabe, en parte fueron al maíz y al girasol. Por las condiciones climáticas adversas, por la falta de lluvias en los primeros meses del año, las proyecciones de cosecha dan cuenta de un volumen que, por ahora, se mantiene por debajo de los 49 millones de toneladas. Demasiado poco para un cultivo que luego del segundo año del mandato del presidente Milei debería haber despegado.