La intensificación del fenómeno climático abre expectativas para la campaña agrícola 2026/27, con mayores precipitaciones y mejores rindes de soja y maíz. Proyecciones privadas estiman un incremento potencial de 11 millones de toneladas.

La intensificación de El Niño podría abrir una oportunidad para el campo argentino durante la campaña 2026/27. Las mayores precipitaciones previstas para la primavera y el verano permitirían mejorar la disponibilidad de agua en las regiones productivas, elevar los rendimientos y ampliar el ingreso de dólares por exportaciones. Estimaciones citadas por especialistas del sector calculan un potencial de hasta 11 millones de toneladas adicionales entre soja y maíz, con un impacto económico cercano a los US$ 4.000 millones.

El escenario climático comenzó a ganar relevancia en los informes de bancos internacionales y organismos meteorológicos. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) informó en septiembre que el fenómeno continúa fortaleciéndose y asignó una probabilidad del 75% a que, entre octubre y diciembre, alcance una intensidad superior a la de los episodios registrados desde 1950.

En ese contexto, Citi describió el episodio como un “súper El Niño”, mientras que UBS elevó sus estimaciones sobre la posibilidad de que alcance una intensidad muy fuerte hacia fin de año. Para la Argentina, el efecto esperado es una mayor frecuencia de precipitaciones en áreas agrícolas, aunque los especialistas aclaran que el impacto dependerá de cómo se distribuyan las lluvias.

Cuánto podría crecer la producción agrícola argentina

La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) proyecta para la campaña 2026/27 una cosecha de 67,5 millones de toneladas de maíz, 47,8 millones de soja y 21 millones de trigo. En conjunto, la producción nacional de granos podría alcanzar los 155,8 millones de toneladas si las condiciones climáticas acompañan. Se trata de una estimación preliminar que todavía contempla rendimientos normales, por lo que podría ajustarse durante el desarrollo de los cultivos.

La llegada de El Niño resulta especialmente relevante para las zonas que necesitan recuperar humedad en sus suelos. Lautaro Ronchi, de RFP Consultoría, explicó que una mejora en las precipitaciones puede favorecer a la producción, pero advirtió que no alcanza con que llueva más: también importa el momento en que llega el agua y las regiones donde se concentra.

Ariel Tejera, responsable del Departamento de Análisis de Mercados de Grassi SA, señaló que las perspectivas de mayor disponibilidad hídrica podrían beneficiar principalmente al maíz, la soja y el trigo. También consideró que algunos productores podrían adelantar la siembra de maíz, aprovechando las mejores condiciones previstas para el inicio de la campaña.

Más cosecha y mayores ingresos de dólares en 2027

Uno de los cálculos de mayor impacto económico surge de estimaciones del IERAL citadas por Ronchi. Según ese escenario, la mejora productiva podría aportar 5,6 millones de toneladas adicionales de maíz y 5,4 millones de soja. El incremento combinado representaría alrededor de US$ 4.000 millones, aunque se trata de una proyección condicionada por los rindes efectivos y los valores internacionales.

Por otra parte, la Bolsa de Comercio de Rosario estimó que las exportaciones agroindustriales de la campaña 2026/27 podrían alcanzar los US$ 42.200 millones si acompaña el clima y se mantienen las condiciones comerciales consideradas en su informe. Esa cifra corresponde al valor proyectado de las exportaciones del ciclo completo y no debe confundirse con los US$ 4.000 millones de incremento potencial calculados en el otro escenario.

En un informe posterior, la entidad también proyectó una liquidación de divisas del agro cercana a los US$ 40.000 millones durante 2027. La posibilidad de contar con una mayor cosecha temprana de maíz podría adelantar parte de esos ingresos hacia fines de febrero y marzo, aunque el calendario dependerá de las decisiones de siembra y comercialización.

Los riesgos de un fenómeno climático intenso

La principal advertencia es que El Niño no garantiza una cosecha más abundante. Si las precipitaciones se concentran en pocos días o coinciden con momentos decisivos del calendario agrícola, podrían provocar anegamientos, enfermedades en los cultivos y dificultades para ingresar a los lotes, transportar granos o trabajar en los puertos.

Los precios internacionales representan otra incertidumbre. Ronchi sostuvo que el beneficio más claro para la Argentina estaría en producir un mayor volumen, ya que una mejora de los rindes locales no asegura mejores cotizaciones. Los valores dependerán también de lo que ocurra con las cosechas de Estados Unidos, Brasil y otros grandes productores, además de la disponibilidad mundial de granos.

El resultado final de la campaña se definirá durante los próximos meses. Una distribución favorable de las lluvias podría mejorar las perspectivas agrícolas y ampliar el aporte de divisas durante 2027; en cambio, los excesos hídricos o una caída de los precios podrían reducir ese beneficio. Por ahora, El Niño aparece como una oportunidad productiva para la Argentina, pero las estimaciones siguen sujetas a la evolución del clima y de los mercados.